sábado, 3 de abril de 2010

es entre las sombras donde se perfilan siluetas,- animales, humanas, fantásticas- o simplemente jirones de algo: un cierto olor, una palabra, la fachada de una casa en un sueño, lo reminiscente, lo emergente... entre las sombras, donde cansa el movimiento, el esfuerzo por salir a una superficie que ni siquiera se sabe con certeza que exista.
Vivir en un territorio en eterno hundimiento, sacudido por la lucha sórdida de dos placas por su acomodo, es más parecido a la realidad humana que vivir en una terreno quieto donde pueda crecer la ilusión de la permanencia y la perdurabilidad.
Se ama a los hijos sin dudar de que tanto amor sólo puede traer como resultado el mismo amor proyectado hacia todos los puntos, y al descubrir que no hay ecuaciones predecibles, la sombra cobra fuerza y las siluetas o los jirones se diluyen en gris...
Sin embargo, se porta la vida que se ha acostumbrado a escribir Vida, por su condición mágica y misteriosa. Una parte hay de espermios y óvulos, pero luego esas mórulas debatiéndose en medio de las galaxias, esa reafirmación heroica a pasos de la muerte, esa búsqueda empedernida en la consciencia de que puede no llevar a parte alguna... se porta la vida como una semilla única, en la palma de la mano, cuidando que no se ensucie, que no se vuele, que no se rompa...como si la lleváramos de vuelta a quien nos la dió algún lejano día en algún lugar remoto del que ni siquiera tenemos recuerdo...

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